Iraida Segura Chacón, conocida como Iraida Segura de Ríos, es una mujer ejemplar cuya vida ha estado marcada por la dedicación, la constancia y el amor a su profesión. Nació el 20 de octubre de 1954 y, a sus 71 años, continúa siendo una figura activa e inspiradora dentro del gremio contable zuliano.
Egresada en 1979 de la Universidad del Zulia (LUZ) como Contadora Pública, Iraida no solo ha construido una sólida carrera profesional, sino también una reputación intachable en el ámbito gremial. Su nombre está estrechamente ligado al Colegio de Contadores Públicos del estado Zulia, institución en la que ha dejado una huella imborrable gracias a más de cuatro décadas de servicio, entrega y liderazgo.
Iraida es madre de tres hijas profesionales (una contadora pública, una diseñadora gráfica y una abogada), reflejo de su ejemplo y disciplina. Es también orgullosa abuela de dos nietos, un joven de 18 años y una niña de 8, quienes llenan de alegría sus días.
A pesar de los cambios que la vida le ha presentado, Iraida continúa trabajando con pasión y entrega. Hoy asume directamente cada detalle de su labor, demostrando que la experiencia y la determinación son las verdaderas fuerzas que sostienen el éxito.
Detrás de su profesionalismo hay una mujer de carácter, que aprendió a enfrentar la vida con entereza. Tras la pérdida de su esposo, asumió con valentía todas las responsabilidades del hogar, convirtiéndose en su propio soporte y ejemplo de independencia.
Fue presidenta del Colegio de Contadores Públicos del estado Zulia, cargo que ejerció con compromiso y excelencia. En ese período, sus hijas la acompañaban a los actos gremiales y deportivos por todo el país, testigos de la energía y el liderazgo que la caracterizan.
Primera contadora en su familia (y hoy con una hija que sigue sus pasos), Iraida Segura Chacón representa la historia de una mujer asombrosa: trabajadora incansable, madre ejemplar, líder gremial y profesional íntegra. Su vida es testimonio de que la pasión, la disciplina y el amor por lo que se hace pueden convertir el trabajo en un legado y la perseverancia en una forma de inspiración.
¿Qué significó para usted convertirse en la segunda mujer en presidir el Colegio de Contadores Públicos del Estado Zulia?
Para mí, de verdad que fue un reto muy grande. Las mujeres, como líderes, tienen que ocuparse más del cargo que desempeñan y hacer un trabajo excelente, porque todo el mundo está al pendiente de lo que hacemos.
Además de ser presidenta del colegio, yo trabajaba, era esposa y era madre, eran muchos roles a la vez. Tuve que trabajar mucho. Afortunadamente, tuve un esposo que me ayudaba y colaboraba muchísimo, lo cual fue una de mis fortalezas. El reto era hacerlo bien, que todo tenía que ser perfecto, y poder ofrecer a los contadores ese incentivo, ese amor a la profesión y fomentar la formación profesional.
Cuando fui presidenta, por primera vez se hizo una jornada de actualización profesional en el Hotel del Lago. No confiamos en la capacidad de convocatoria, tomamos los salones pequeños por temor a que no asistieran personas, ¡y se rebasó la capacidad! No pudimos llenar más porque no había espacio. A partir de allí, todos los años se hacen jornadas, y ahorita se hacen dos o tres veces al año.
¿Cuáles fueron los principales retos que enfrentó durante su gestión de 1992-1994?
El principal reto fue la parte profesional, me ocupé mucho de que se hiciera formación profesional. Otro reto fue reactivar la revista, iniciamos y lo que implica hacer una revista, no es nada fácil: las entrevistas, los artículos, y la inversión económica. Es algo de lo que me sentí muy satisfecha.
También dimos apoyo a los atletas; en el tiempo que yo estuve, el equipo de contadores quedó campeón aquí a nivel del Sur y en Carabobo. Tienes que abocarte a ese trabajo también, que igualmente es una inversión.
¿Qué proyecto o iniciativa de su gestión aún sigue vigente?
Sigue vigente la jornada de actualización profesional. También, el busto de Don Juan Bautista Laya Baquero, que se encuentra aquí y se hizo durante mi gestión. Yo tuve la oportunidad de conocerlo, éramos muy amigos, y de él creo que me quedó el amor al gremio, él lo inculcó en mí. Lo admiraba mucho porque fue maestro, contador público, abogado, escribió varios libros, y fue profesor de varias facultades. Siempre he dicho que tenemos que aprender mucho de él.
Considero que dejar ese busto fue uno de mis legados, y también fui propulsora de que se creara la orden Juan Bautista Laya Baquero. Aunque no lo logré en mi gestión, se creó después.
¿En algún momento de su gestión usted sintió resistencia por ser mujer en un cargo liderado por hombres en aquella época? ¿Cómo enfrentó esa realidad?
Nosotros ya estábamos en la junta directiva con tres mujeres y dos hombres. En aquella época, había una parte gremial y una parte política que tenía bastante peso. Yo sentía que cada vez que había una asamblea, que era una vez al mes, me tenía que enfrentar a líderes gremiales muy fuertes, gente con mucha experiencia y preparada. Tenías que tener una respuesta precisa y concisa para cada persona.
Sin embargo, nunca tuvimos problemas graves; todo se mantuvo en un ambiente muy profesional y gremial. Sí sentí que fui acogida con respeto y profesionalismo hasta el sol de hoy.
Siempre he sentido que la gente me respeta y me aprecia. Incluso en el momento de las elecciones, aunque hay cierta tensión, siempre he mantenido el respeto. Yo soy la jefa de campaña de nuestro grupo, y siempre me he prohibido hablar mal o hablar del otro grupo, lo cual es ético porque son colegas profesionales.
¿Hay alguna anécdota que recuerde con cariño de ese tiempo como presidenta del Colegio de Contadores Públicos?
Son muchas cosas. Yo he vivido muchas cosas bonitas, en particular recuerdo que cuando se ganan las elecciones, hay una gran satisfacción. Yo he sido jefa de campaña por años y he podido presenciar eso muchas veces. La satisfacción de ganar las elecciones se disfruta con mucho respeto, porque yo jamás he tolerado que se le “eche broma” al candidato perdedor. El perdedor se respeta, porque yo también he perdido.
¿Qué consejo le daría a los jóvenes contadores que aspiran a ocupar espacios de liderazgo?
Lo primero que les digo, es que hagan una inversión en educación y en prepararse. Ya terminaste la universidad y lograste una meta, pero ahora tienes muchos retos, y uno de ellos es prepararte como profesional. No es lo mismo estudiar para pasar que estudiar para aprender y ejercer la profesión.
A las mujeres, en particular, les digo que tenemos que prepararnos porque competimos en el mercado con los hombres. Nosotras tenemos que ser mamás, esposas, y si se enferma el niño, tenemos que ir a la clínica incluso. Les digo que hay que hacer un esfuerzo, yo sé que no es fácil, pero siempre hay que hacer ese esfuerzo. Por eso insisto en que las mujeres tienen que estudiar y prepararse, al igual que los hombres, es algo vital en un profesional universitario.
¿Qué valores personales cree usted que fueron claves para abrirse camino y mantenerse firme en su rol?
Mis valores provienen de mi madre, que nos inculcó la responsabilidad, la ética y la honestidad. Además, mi primera profesión fue enfermería, y en esa escuela nos daban ética durante los tres años de la carrera, casi todos los días. Esto reforzó los valores que yo traía del hogar.
He ocupado cargos gerenciales donde esos valores son claves. Por ejemplo, fui Tesorera del Estado, y después Secretaria de Administración. En esos cargos públicos, uno debe manejarse con mucha responsabilidad y, sobre todo, mucha honestidad y ética. Gracias a Dios, salí bien de esa experiencia en la administración pública.
También tuve una pasantía de año y medio hace tres años en la Alcaldía, donde fui Directora de Administración. Yo sabía que esos cargos eran muy absorbentes y de mucha responsabilidad. Mi «defecto» es que yo me entrego a los trabajos, con mucha pasión y compromiso.
¿En qué año creó su firma?
Mi firma, Segura de Ríos y Asociados, ya tiene más de 30 años. Yo me inicié con el licenciado Tulio Rubio, que fue mi profesor de impuestos, y después me fui a trabajar con él en su firma por años. Durante el tiempo que trabajé en la administración pública, mantenía mis clientes con la ayuda de la gente que trabajaba conmigo y otra asociada.
Actualmente usted es Directora de Divulgación y Documentación del Instituto de Desarrollo Profesional (IDEPRO), ¿cómo contribuye al fortalecimiento del Gremio?
En ese cargo trabajamos mucho. Primero, trabajamos en la divulgación para que toda la información llegue a los contadores públicos. Cuando hablo de información, es todo lo relacionado con la formación profesional que se hace aquí, así como las providencias y resoluciones que nos competen como profesionales. Hacemos llegar esa información por correo electrónico, redes sociales y WhatsApp.
También apoyo mucho en la parte académica a la actual directora. Tengo muchos años aquí en el Gremio; de hecho, fui directora de IDEPRO por ocho años. Eso me da la facilidad de conocer a muchísimos contadores públicos y saber quién está preparado en cada materia para servir de apoyo y asesoría en la programación académica
¿Qué importancia le da a usted a la formación continua en la carrera del contador público?
Para mí, el contador público que no se prepara y que no tenga formación se va a ir quedando atrás. Hay muchos contadores públicos que egresan de todas las universidades, pero si nosotros nos preparamos, podemos competir en el mercado. La única forma de que seamos excelentes profesionales es con capacitación, ya sea para el que trabaja bajo relación de dependencia o para el que ejerce libremente
Según su criterio, ¿cómo ha evolucionado el profesional contable desde los años noventa hasta ahora?
-Nosotros hemos evolucionado mucho. Nuestro fuerte antes era la parte tributaria. Cuando yo me gradué, no existía el IVA, el fuerte era el Impuesto Sobre la Renta. Nosotros llevábamos las contabilidades y hacíamos las declaraciones y retenciones de Impuesto Sobre la Renta.
Posteriormente, por los años 90, cuando comienza el IVA, hubo que prepararse para eso. Además, empezó el ajuste por inflación. Los contadores públicos tuvimos que prepararnos porque la inflación comenzó en el país, y teníamos que ajustar los estados financieros. Ese era un reto para los profesionales, y los contadores estábamos obligados a actualizarnos.
¿Qué le motiva a seguir activa en el gremio, a pesar de tantos años?
Yo le digo a los colegas que a veces se me incorpora el espíritu de Laya, y por eso no me puedo ir. Es una broma que yo hago. Cuando a veces me pongo intensa con James, el actual presidente, le digo: «James, tienes que aguantarme porque tú sabes que ahora yo soy por partida triple», por Laya, por Armando y por mí. Así que esas experiencias vividas con ex colegas que fueron excelentes en su momento y dedicaron tanto, sumado a mi amor por el gremio me motiva a seguir presente colaborando en todo lo que pueda.
¿Cómo define Iraida Segura el éxito profesional?
Yo creo que el éxito profesional se define en que los contadores públicos se preparen en su profesión. Segundo, que sean responsables y que tengan ética. Eso es muy importante para ser un buen profesional. Nosotros tenemos que manejarnos con mucha ética. Esos valores se han ido perdiendo, y yo creo que eso hay que retomarlo.
¿Usted se considera exitosa?
De verdad que sí, yo me considero una persona exitosa. Todos los días me levanto y le doy gracias a Dios por eso.
En lo personal, tuve un esposo excelente, fui una mujer muy feliz con él, mi familia y mis amigos lo adoraban. Mis hijas son excelentes, aunque la situación país las obligó a salir. Dos se fueron y una está aquí, pero ellas están pendientes de mí.
Otra de las cosas es que tengo muchas amistades, y yo creo que eso es muy importante. Yo se lo digo a las mujeres: los esposos y los hijos son excelentes, pero también tienes que mantener a tus amigas. Eso no tiene precio, porque los hijos se harán sus vidas, y los esposos, unos se van o Dios se los lleva, pero te quedan tus amigas. Tienes que cultivar eso. Yo aún conservo a mis amigas que se graduaron de enfermeras conmigo hace tantos años, sinceramente me falta tiempo para atenderlas.
¿Ejerció como enfermera?
Mi primera profesión fue enfermera. Me gradué de enfermera porque mi mamá decía que teníamos que estudiar una profesión que nos permitiera trabajar rápido, ya que éramos humildes. Mi hermana mayor también es enfermera. Me gradué el 14 de julio, y el 1 de agosto empecé a trabajar en el hospital, aún con 18 años. Desde esa fecha nunca he dejado de trabajar, solo por vacaciones, las cuales respeto mucho y son sagradas para mí.
¿Le queda algún sueño por cumplir dentro del ámbito gremial, profesional, familiar?
Mis retos son, primero, seguir trabajando y, si es posible, trabajar con más comodidad. Yo quiero seguir trabajando en buenas condiciones. En cuanto al gremio, como suelen decirme, yo soy la Presidenta Eterna, y yo me lo creo. Sigo activa, participo en todas las actividades y colaboro. Para mí, el colegio es mi segunda casa y tengo un sentido de pertenencia muy fuerte. Además, IDEPRO es la tacita de oro, y siempre he dicho que aquí todo tiene que ser excelente. Afortunadamente, el gremio ha logrado mantenerse en la crisis porque los contadores públicos siguen cotizando.
¿Cómo hacía usted para equilibrar la vida profesional y la vida familiar?
Yo siempre he dicho que las cosas hay que hacerlas con calidad. El tiempo que yo dedicaba al gremio, lo hacía con calidad; si tenía que estar aquí tres o cuatro horas, era para trabajar, con todos los planes realizados. En mi casa era igual: yo estaba pendiente de mis hijas, de las tareas, revisaba los cuadernos. Mis hijas me cuentan que al llegar a casa ellas sabían que era yo por la forma en que abría la puerta, y se metían en la cama para que yo pensara que estaban dormidas. Yo llegaba, aunque estuvieran dormidas, y les revisaba los cuadernos y las tareas. Siempre estuve pendiente de ellas y en el trabajo igual, siempre fui muy responsable. Todo lo que se hace con amor y pasión no te agota, no es una carga pesada. Por eso, yo le digo a la gente: «Hagan el trabajo con amor»
¿Hay algo en especial que le apasione hacer? Fuera del ámbito contable, laboral.
Me apasiona bailar. Cada vez que puedo, bailo. También me gusta jugar cartas, aunque no lo hago tan seguido por falta de tiempo, pero disfruto jugar buraco. Por supuesto, disfruto mucho viajar. Mi esposo y yo viajábamos mucho. Ahora viajo menos, pero está en mis metas hacer otro crucero.
¿Cómo define usted la felicidad en esta etapa de su vida?
La defino de la siguiente manera: soy una mujer que económicamente estoy estable; no me sobra, pero tampoco me falta, tengo los recursos para vivir plenamente. Tengo muchas amigas con las que nos reunimos; me faltan días en la semana para atenderlas a todas. Yo disfruto mucho de eso. También disfruto reunirme con mis hijas.
Me siento ahorita que soy una mujer feliz. Trato siempre, a pesar de que a veces uno tiene caídas, de levantarme. Lo que he aprendido es a ver las cosas positivas de las personas. Mira las fortalezas y las debilidades; siempre tienen más fortalezas, y tienes que resaltar eso.
Hice un curso de CRP (Crecimiento Personal) que me regaló mi hija. Fue la mejor inversión. En ese curso te enseñan a resaltar lo bueno que tienes tú. Eso lo he aprendido, a ver las cosas buenas, y lo malo, “me hago la loca”. Eso me permite ser feliz. Por ejemplo, antes yo peleaba mucho con mi hija por situaciones tontas, pero después de ese curso, decía: «Gracias, Señor, porque tengo una mano, hay gente que tiene artritis y no puede ni lavar el plato. Y así con todas las cosas que puedan parecer pequeñas». Cambié mi perspectiva. Mi hija y yo tenemos una relación bellísima, y yo creo que ese curso fue la mejor inversión.
¿Cómo le gustaría a usted que le recuerden las futuras generaciones, sus hijas, sus nietos, otros colegas contadores?
En el caso de los contadores públicos, quisiera que me recuerden como una persona gremialista que le dio con amor, con pasión y con felicidad al trabajo gremial. Que la gente me respete y me vea como un modelo a seguir, que me digan: «Licenciada, yo quiero aprender de usted, yo quiero ser como usted». Eso me agrada, no te da dinero, pero te hace sentir bien. En esta vida, no todo el dinero da la felicidad.
En el caso de mis hijas, que me recuerden como una mujer muy feliz, que estaba pendiente de todo y que es su amiga. Con ellas tengo una relación bellísima, me echan muchas bromas. Con mis nietos, como una abuela chévere. Yo no regaño a mis nietos ni les digo nada, eso les toca a mis hijas. Los abuelos estamos para consentir.
En general, quiero que la gente me recuerde como una mujer alegre.
¿Alguna rutina diaria que no cambie por nada?
Escuchar afirmaciones en la mañana mientras me baño o me visto. En la noche hago mis meditaciones. Siempre digo que eso ayuda porque te recuerda cosas que a veces uno olvida.
¿Algún libro, alguna canción, película que usted la haya marcado, que le guste mucho?
Me encanta leer libros de autoayuda de Maite (escritora española). En YouTube, me encanta ver a la psiquiatra Mariana Rojas y a Margarita Pasos, porque son mujeres que te dan entusiasmo y ganas de seguir adelante. Yo no estoy pensando que ya estoy vieja o que me voy a jubilar, eso no está en mis proyectos. Quiero seguir activa.
Si pudiera volver al año 1992, cuando fue electa presidenta del CCPEZ, ¿qué consejos se daría a sí misma?
Me daría el consejo de tomar las cosas con calma, porque le dediqué muchísimo al gremio, muchas horas. De hecho, a mí me habían hablado de la reelección, y mi esposo me dijo: «No, tú no vas a la reelección», porque yo me dedico demasiado, y la familia también es importante. Me dijo: «Tú te entregas mucho». Yo soy así; si me gusta algo, me entrego con amor y pasión.
¿Cuál es su mensaje para las futuras generaciones de contadores públicos?
Mi mensaje es que no le echemos la culpa a nadie de lo que nos pasa a nosotros. Somos nosotros los que vamos a construir nuestro futuro. No podemos levantarnos quejándonos; debemos estar convencidos de que vamos a salir adelante, que todo está bien y que nos estamos preparando para ser los mejores. Así quiero que sean todos los contadores públicos. Que se preparen y que no le echemos la culpa de lo que está pasando al país o al gobierno. En tiempos difíciles, la gente ha logrado ser exitosa, y eso es una decisión personal. Lo demás no depende de mí.
¿Algún legado? ¿Lema de vida? ¿Algo que usted profese?
No tengo un lema específico. Soy católica, pero sin excesos. Me gusta bailar y de pronto tomar, pero nada en exceso. Hay que ser prudentes. Por eso, yo le digo a los colegas que, si vienen con una señora al gremio, que sea con esa que vengan siempre, para cuidar la imagen de la institución.