+58-424-6850924 contacto@ccpez.com.ve

Yaribel Peña, nacida el 30 de octubre de 1973 en Cajaseca, estado Zulia, es una contadora pública con una destacada trayectoria de casi 30 años en el Colegio de Contadores Públicos del estado Zulia. Criada en Tucaní, estado Mérida, se trasladó a Maracaibo a los 18 años para continuar su formación, acogida por una tía que fue un pilar fundamental en su vida.

Egresada de la Universidad del Zulia (LUZ) en diciembre de 2001 como Licenciada en Contaduría Pública y con especialización en Auditoría, Yaribel ha dedicado su vida profesional a la administración y gestión financiera de organizaciones, destacándose en la toma de decisiones gerenciales, elaboración de estados financieros, presupuestos, conciliaciones bancarias, supervisión de nómina y auditoría interna, entre otras funciones.

Su carrera en el Colegio de Contadores Públicos del estado Zulia comenzó en marzo de 1994 en el departamento de Cuentas por Cobrar, donde enfrentó los retos de un sistema manual y una matrícula reducida. Tras una breve salida de la institución en 1994, regresó y escaló posiciones hasta convertirse en Directora General en enero de 2007, cargo que ocupa con compromiso y eficiencia durante 18 años. A lo largo de este tiempo, ha apoyado activamente comités juveniles, de damas y deportivos, fortaleciendo la labor gremial y fomentando la participación de nuevos profesionales.

Entre sus reconocimientos destacan la Orden al Contador Público, botones por sus 10, 15, 20 y 25 años de grado, así como un reconocimiento otorgado por el Colegio de Contadores Públicos del estado Zulia y el Consejo Legislativo en 2024.

 

Detrás de la trayectoria profesional de Yaribel Peña se encuentra una historia profundamente familiar, marcada por la unión y el esfuerzo compartido. Con 29 años de matrimonio junto a su esposo, odontólogo de profesión, ha construido un hogar donde la educación y los valores son pilares fundamentales. Madre de dos hijos, uno graduado en Administración de Empresas, mención Mercadeo en la URBE, y una joven estudiante de Medicina en LUZ, Yaribel combina con orgullo su rol de profesional y madre. En su hogar, además, la alegría se multiplica con la compañía de tres perritos, mascotas de su hijo mayor, que completan el calor de esta familia que refleja amor, compromiso y esperanza.

 

¿Qué significa haber dedicado casi tres décadas al Colegio de Contadores Públicos del Estado Zulia?

Significa una gran satisfacción personal y profesional. Tres décadas no son dos días; es haber estado en las buenas y en las malas junto a las directivas y con los contadores públicos. Se sufre, se goza y se aprende muchísimo. La práctica profesional la he desarrollado aquí. Todo lo que el contador público no sabe o no sabe expresar al momento de presentar sus documentos o balances, lo verificamos juntos.

En estos 30 años, he aprendido mucho. El colegio es mi segunda, o diría, mi primera casa, porque estoy más tiempo aquí que en mi propio apartamento. He sembrado una gran amistad, y considero que muchos contadores públicos son ya parte de mi familia.

¿Cómo ha evolucionado tu rol desde los primeros años hasta convertirte en Gerente General?

Sí, he pasado por varios departamentos y me han dado la oportunidad de crecer como profesional.

Es importante mencionar que tuve a mis dos hijos estando aquí. En 1998, cuando salí embarazada, el jefe de turno (Omar Molero) me dio mi prenatal y posnatal, pero me dijo: «Te vas, pero al regresar lo haces con el título de contadora para ser la contadora del colegio». Estuve ausente por cinco meses (tuve que suspender el último mes por una otitis), y cuando regresé, me esperaron. Estar cinco meses fuera y que solo me contactaran por teléfono para preguntar qué hacer, demostró el compromiso ante la directiva, presidida por Omar Molero, y me dieron esa gran oportunidad.

¿Cuál ha sido el mayor desafío que has enfrentado en tu gestión gremial y cómo lo has superado?

El mayor desafío ha residido en navegar las aguas turbulentas de las diferentes Juntas Directivas y sus caracteres. Ha sido un ejercicio constante de equilibrio, pues a menudo se percibe que uno pertenece a un ‘bando’ o a otro. Mi estrategia siempre fue el profesionalismo: en las elecciones, ejercía mi derecho al voto y me retiraba, manteniendo distancia, ya que todos son mis colegas y amigos.

Yaribel, ¿cuántos presidentes o juntas directivas has visto pasar en estos 29 años? y ¿cuál recuerdas más y por qué? 

He visto pasar cerca de ocho Juntas Directivas desde 1992. Lo que hago es mi trabajo, y ellos son mis jefes. 

La directiva que recuerdo con más cariño es la del Licenciado Armando León. Él me dio la oportunidad de estar en este puesto de Gerente. Aunque su directiva fue muy fuerte, el licenciado era muy equitativo. En los dos años que estuvo, me llamaba todos los días: «Yaribel, coméntame una cosa», o «cuéntame el desarrollo del día». Me dio la oportunidad de hacer dos cursos de gerencia y supervisión profesional en el IGEZ. Definitivamente, la del Licenciado Armando León fue la directiva que me ha dejado el mejor sabor. Sin embargo, con el actual presidente (James) he trabajado muy bien también.

¿Qué aspectos de la contabilidad disfrutas más trabajar? ¿La auditoría, la gestión tributaria, el análisis financiero?

Disfruto más el análisis financiero y la auditoría. Me encantan.

¿Cómo ha integrado la tecnología contable en tu práctica profesional?

En mi gestión, impulsamos constantemente la adaptación tecnológica del colegio, a pesar de las limitaciones de infraestructura que podamos tener. Es crucial la modernización integral de nuestros sistemas, para mantenernos a la vanguardia.

¿Qué criterio aplicas al momento de tomar decisiones gerenciales en contextos complejos?

Mi criterio es ver lo positivo que puede ser la decisión para la gestión en ese momento. Analizo cuáles son las cosas positivas y negativas de acuerdo a lo que se esté desarrollando.

¿Qué impacto ha tenido la formación continua en tu desarrollo profesional?

El impacto ha sido la actualización constante. Este puesto me ha obligado a mantenerme informada en estados financieros, en NIIF y en normativas. Debo estar al pendiente porque los contadores públicos a veces carecen de la información para la presentación. Debo estar en constante actualización de las normas que rige la Federación de Colegios de Contadores Públicos, para que mis muchachos del Visado lo sepan y el contador público pueda ser orientado de forma correcta.

¿Cómo seleccionan los cursos o los programas que consideran son relevantes para tu crecimiento profesional?

Veo la necesidad o la falla que puedo tener en alguna de las áreas. Por ejemplo, si siento que estoy débil en tributos, solicito un curso y lo elaboro. También tratamos de actualizarnos con herramientas como la Inteligencia Artificial o el mismo Excel, que está súper avanzado. Gracias a Dios, tenemos el Instituto de Desarrollo Profesional (IDEPRO), y por ahí también lo hacemos.

¿Qué conocimientos recientes te han resultado más transformadores en tu práctica?

 

La Inteligencia Artificial es definitivamente una transformación del día a día, tanto personal como profesional. Si no la tenemos al día, no estamos haciendo el trabajo correctamente. No es un juego, es una herramienta esencial para trabajar. No es jugar, es hacer, es trabajar y no inventar con inteligencia artificial, porque no es un juego.

¿Cómo es tu familia? 

Tengo 29 años de casada, me casé en el 96, el mismo año que entré nuevamente al colegio. Tengo dos hijos: el mayor se graduó de Administración de Empresas, Mención Mercadeo en URBE, y mi hija está cursando el tercer año de Medicina en LUZ.

Mi familia es de origen humilde; yo nací en Caja seca, pero viví 18 años en Tucaní (Mérida), por lo que soy más andina que maracucha. Mi papá es de San Carlos del Sur y mi mamá es de Trujillo. Mis padres están vivos y viven aquí en Maracaibo. Tengo cuatro hermanos, de los cuales uno es contador público y otra es licenciada en educación. Vivimos muy unidos.

¿Qué valores personales guían tu trabajo diario como contadora y líder gremial?

Los valores que me sembraron mis padres: la responsabilidad y la honestidad. El respeto es fundamental; soy bastante respetuosa, y así como lo doy, me gusta que me respeten. Todo lo resuelvo mediante el diálogo, porque si uno no dialoga, no hay respeto.

¿Qué te motiva a seguir activa en el gremio y en la formación profesional?

Me encanta la carrera de Contaduría Pública. Aunque mi rol es gerencial, me apasiona la contabilidad. Todavía, en mi área, si mi contador tiene una duda, intervengo y opino sobre los estados, porque tengo ese feeling. No llevo contabilidad directamente porque en el colegio no me da tiempo, pero la pasión sigue intacta.

¿Cómo ha influido tu familia en tu desarrollo profesional?

Mi familia me apoya bastante. Aunque no me acompañan a todos los eventos (mi esposo es el que más viene), mis hijos respetan mi profesión. Desde pequeños, sobre todo Samuel (el mayor), yo me los traía al colegio. Se quedaban sentados por horas si teníamos un compromiso gremial. Mi trabajo es mi «segunda casa», pero siempre he llevado de la mano mi vida personal. Han respetado mi trabajo toda la vida.

Yaribel, ¿qué enseñanzas has transmitido a tus hijos acerca del valor del trabajo, el compromiso?

Les he enseñado que uno tiene que ser responsable en todo: en lo personal, en lo profesional, en las tareas y en la educación. Lo más importante es culminar las cosas que se comienzan, no dejarlas a la mitad. Ellos tienen un patrón de ejemplo a seguir: su papá (odontólogo), sus tíos y mis hermanas son profesionales, y el ejemplo familiar (mis padres y los padres de mi esposo siguen juntos) es de compromiso.

¿Qué actividades disfrutas fuera del ámbito contable y gremial?

Mi hobby principal es bailar. También disfruto reírme y compartir con amigos y familia. Los viernes por la noche y los sábados por la noche son mi momento de disfrute; no me canso. Mi esposo (que sí canta) me acompaña a bailar. Hacemos una muy bonita pareja en eso.

¿Hay alguna tradición familiar o actividad que te ayude a desconectarte y recargar energías?

Sí, la Navidad es nuestro momento de unión familiar. Se une mi familia completa con la familia de mi esposo. Nos reunimos todos los 25 de diciembre y el 1º de enero en casa de mi suegra. Somos muy unidos y, como la familia de mi esposo tiene un conjunto gaitero, se arma la parranda. Es una familia muy alegre.

¿Alguna meta o sueño por cumplir, Yaribel, ya sea en lo profesional o en lo personal?

Profesionalmente, me gustaría seguir estudiando y obtener otro título. Me encantaría hacer una especialidad en Auditoría y Finanzas.

Personalmente, sueño con un retiro merecido. A veces, después de 29 años, uno se cansa y quiere salir corriendo. Pero, como estamos en Venezuela, el tiempo no permite que nos jubilemos y nos sentemos a disfrutar. Sin embargo, me visualizo más adelante, en mi vejez, siguiendo activa en mi profesión; quizás no llevando contabilidad, pero sí asesorando. Actualmente, asesoro aquí, y el día de mañana podría ser mi rol de tiempo completo. El año que viene cumplo 30 años en esta empresa privada.

¿Qué significa para ti haber recibido la Orden al Contador Público y otros reconocimientos gremiales que te han otorgado?

Significa un mérito ganado por la constancia y dedicación que uno le pone al trabajo y al rendimiento profesional. Es muy bonito recibir esa condecoración de la Federación (a través del Colegio). Que la Junta Directiva te diga: «Mira, vas a recibir la orden», te llena de felicidad, porque saben que has trabajado arduamente en lo gremial y lo personal. También recibí un reconocimiento del Consejo Legislativo (CLEZ) el año pasado. También disfruto mucho estos botones de condecoración que corresponden por cada año de grado.

Sabemos que has apoyado los comités como el Juvenil, el de Damas, el Deportivo, ¿qué tal esa experiencia?

Ha sido una experiencia muy bonita. Con Romer Barboza, creamos el primer Comité Juvenil, formado por personas jóvenes que querían trabajar por el gremio. Hicimos una actividad que me marcó mucho: recogimos muchas donaciones, como camillas y colchones, y las llevamos a una casa de abrigo/orfanato en San Francisco. Ver a esos niños sin atención fue una de las cosas más bonitas que viví ese día, al poder ayudar.

El Comité de Damas (se encarga de las actividades sociales y culturales (Día del Niño, Día de las Madres, ancianatos, etc.). Colaborábamos con el comité de apoyo social (que ahora está inactivo) llevando donativos. Yo siempre he estado con el Comité de Damas, y, de hecho, últimamente las actividades las organizo yo porque el comité como tal está inactivo. Las fiestas del colegio también las organizo yo; soy una gerente y organizadora de eventos.

¿Qué mensaje le darías a las nuevas generaciones de contadores sobre el valor del trabajo gremial?

A los nuevos contadores les diría: no decaer, continuar con la actualización profesional. Las actualizaciones nos están «comiendo» día a día, y el contador público tiene demasiado trabajo (SENIAT, SEDEMAT…). A los estudiantes de último semestre, les pido que no se queden estancados; tienen que seguir instruyéndose y combinarlo con las nuevas tecnologías como  Inteligencia Artificial para desarrollarse mejor.

Respecto al gremio, yo siempre les doy una charla a los nuevos agremiados. Les digo que el Colegio de Contadores es su casa y que el Colegio sin nosotros no es nada. La idea es que continúen y no nos dejen solos, porque ellos nos van a ayudar a prosperar. Les ofrecemos herramientas, actualización, cursos, coloquios y seminarios, prácticamente gratis. No se queden en lamentaciones, tienen que seguir las redes, ir introduciéndose y mejorar su ejercicio profesional. El contador público tiene trabajo de sobra ahorita.

¿Siempre quisiste estudiar Contaduría Pública de niña?

Cuando hice mi prueba de aptitud académica para LUZ, la verdad es que estaba entre Administración y Contaduría Pública. Me salió Contaduría Pública, y nunca pensé en salirme; seguí con mi carrera.

Me costó mucho entrar a LUZ por la alta población de aspirantes; presenté tres pruebas de aptitud. Finalmente, me salió un cupo en la extensión de Cabimas. Fue un trauma, porque yo era residente de Maracaibo y no tenía a nadie en Cabimas. Tuve que ir a Villa LUZ a hablar con la secretaria (Rosa Nava, creo que era) para solicitar el traslado. Llorando, le conté que no podía irme a Cabimas porque mi tía era quien me daba vivienda y comida. Me atendió y me firmó el traslado rápidamente.

Y aunque no lo creas, el primer año de Contaduría en LUZ me rasparon Contabilidad, lo cual fue un trauma. Tuve que hacer un curso de contabilidad en el CEDI. Pero seguí adelante.

 

Yaribel Peña de Márquez representa un ejemplo de perseverancia, liderazgo y compromiso con la contaduría pública. Su trayectoria refleja no solo la excelencia profesional, sino también un profundo sentido de vocación y dedicación al desarrollo gremial, consolidándose como una figura de referencia en el ámbito contable zuliano y nacional.