Rafael Arturo Gómez Perdomo, nacido el 25 de febrero de 1970 en Maracaibo, estado Zulia, es un contador público y especialista en Gestión Aduanera y Comercio Exterior, con más de tres décadas de experiencia en el ámbito tributario, contable y gerencial. Tras perder a sus padres durante su adolescencia, enfrentó grandes desafíos personales y económicos, que moldearon su carácter y determinación. Durante su juventud trabajó en Caracas realizando tareas de mantenimiento y limpieza, mientras mantenía su compromiso con la educación y el estudio, con la visión de convertirse en un profesional destacado en el mundo corporativo y académico.
Egresado de la Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín (URBE) como Contador Público y Magister en Gerencia Tributaria, además de Doctor en Ciencias Gerenciales, Rafael ha complementado su formación con una especialización en Gestión Aduanera y Comercio Exterior en la Escuela Nacional de Administración y Hacienda Pública (ENAHP) y cursos de perfeccionamiento profesional y docencia universitaria. Está inscrito en el Colegio de Contadores Públicos del estado Zulia bajo el número C.P.C 68.380.
Su experiencia laboral es amplia y diversa. Ha sido Representante Accionista y Auditor Interno en CARINSI, Contralor en Multitiendas FarmaPlus, C.A., y Gerente Tributario y Aduanero en empresas como Grupo DAO, Ricoa Agromarina, DISPROLAGO y COMALAGO, donde ha supervisado y ejecutado normas tributarias y aduaneras nacionales e internacionales, asegurando la correcta gestión administrativa, financiera y operativa. Además, desde 2020 se desempeña como docente de postgrado en la Universidad del Zulia, impartiendo diplomados y maestrías en administración tributaria, combinando su experiencia práctica con la formación académica de nuevas generaciones.
¿Cómo ha influido su formación doctoral en ciencias gerenciales en su manera de liderar equipos o asesorar instituciones?
Ha influido de manera extrema. Me motivó y me enseñó profundamente lo que es la conducta, el comportamiento y el liderazgo dentro de las organizaciones privadas. El doctorado fue clave para entender cómo impulsar las transformaciones necesarias en los equipos de trabajo, en la presidencia y en la junta directiva de las empresas que asesoro.
¿Cómo ha sido su experiencia laboral, en qué empresas o instituciones ha laborado?
Toda mi vida laboral se ha desarrollado en empresas privadas. Actualmente, soy el Contralor de Farma Venezuela, una franquicia de farmacias en expansión en el Zulia, donde lidero un equipo multidisciplinario de casi 25 profesionales, incluyendo contadores, abogados, economistas y administradores. Antes de Farma, trabajé por unos 8 a 10 años como asesor fiscal, en el estado Zulia. También trabajé en una transnacional de agentes aduanales que ya no opera en el país. En cuanto al sector público, he prestado apoyo al SENIAT y a la aduana como facilitador y asesor.
¿No ha desarrollado aún su propia firma de auditoría?
Nunca quise desarrollar mi propia firma. Cuando hice mis pasantías en una firma de auditoría, observé que el trabajo era muy mecánico. Mi visión, tanto docente como profesional, siempre ha sido analizar y aplicar la normativa de forma objetiva, no solo mecánicamente. Por eso, opté por crear y dirigir departamentos dentro de organizaciones privadas, donde tengo el control sobre la aplicación real de los procesos.
¿Cuál ha sido el reto más complejo que ha enfrentado como contralor o auditor interno y cómo lo resolvió?
El reto más complejo que he enfrentado es descubrir irregularidades con el personal interno. Retirar a un profesional de su puesto de trabajo es un desafío fuerte a nivel emocional y profesional, ya que implica mostrar pruebas, lo cual es delicado. Enfrentar estos desafíos requiere aplicar todas las áreas funcionales del poder de manera correcta y ética, entendiendo que la resiliencia nos entrega la fuerza para realizar estos cambios cuando son necesarios.
¿Qué aprendizaje ha obtenido al trabajar simultáneamente en el sector privado y también en instituciones académicas, en el área de la docencia?
Ha sido una influencia increíble. La academia me ha forzado a estar al día con las normas vigentes, decretos y constantes cambios. Esto me ha impulsado a tomar acciones y adaptar procedimientos rápidamente tanto en organizaciones privadas como en instituciones públicas. Como docente e investigador, no solo estudiamos la ley, sino que vamos más allá para analizar, buscar criterios y crear cambios de procedimientos que no están de acuerdo con la normativa.
Si tienes que escoger entre una de esas dos funciones, entre esos roles ¿con qué se queda? ¿Con lo académico o con el área empresarial?
Me quedaría con el área empresarial administrativa. Es mi pasión. Aunque soy docente universitario, la parte operativa es la que me mantiene más activo. La academia me permite investigar la teoría, pero el área empresarial me permite aplicarla en la vida real, en la fenomenología.
¿Cómo define usted el rol del contador público en el contexto venezolano actual?
El rol del contador público ha evolucionado considerablemente. Hoy veo a la juventud mucho más dinámica, con un modo de pensar distinto al de antes. Los jóvenes traen una metodología de análisis muy rápida gracias a la tecnología y al software. Me impresiona la rapidez y el pensamiento crítico de los jóvenes en mi equipo para evolucionar hacia una solución. Eso es lo que más me motiva del rol actual.
¿Qué lo inspira a seguir formando profesionales en diplomados?
Lo más hermoso es saber que los estudiantes te siguen, que te señalan como un profesional que está al día. Me enorgullece verlos crecer. Siempre les digo: no se queden solo con la carrera de pregrado, continúen su crecimiento intelectual.
¿Hay algún módulo, algún tema, alguna materia en específico que usted disfrute más impartir y por qué?
Disfruto mucho impartir la materia de Imposición Indirecta, específicamente el IVA. Es una legislación bastante larga, cumple con deberes formales y obligaciones que he estudiado a profundidad, por lo que me apasiona. También disfruto la parte tributaria que envuelve las importaciones definitivas, especialmente siendo Venezuela un país totalmente importador.
¿Cómo logra conectar la teoría tributaria con los casos prácticos en sus clases? ¿Lo logra?
Sí, lo logro totalmente. Me enfoco mucho en la vida real operativa. La ley marca el cumplimiento, y en clases desarrollamos cómo se deben aplicar esos deberes formales. Además, imparto la materia de Determinación Tributaria de las sociedades mercantiles, donde vemos la determinación de todos los tributos (parafiscales, contribuciones especiales e impuestos directos e indirectos), lo cual manejo con los ojos cerrados.
¿Qué valores personales considera fundamentales en su ejercicio profesional?
Considero fundamentales: respeto, compromiso, pasión, visión y comportamiento.
¿Cómo mantiene usted la motivación y el compromiso en medio de los desafíos que actualmente nos arroja el entorno económico y legal en nuestro país?
Lo enfrento diciéndole siempre a mi equipo de trabajo que tenemos que seguir adelante, viendo cada desafío como un proceso de aprendizaje. A pesar de que toda mi familia se ha ido al exterior, yo siempre tuve la visión holística de seguir creciendo en mi país y seguir apoyando al gremio de contadores públicos en su crecimiento intelectual. Es un reto hermoso mantenerse firme y apoyar a quienes están cayendo o levantándose.
Nos gustaría saber cómo es su familia, ¿tiene hijos, hermanos? ¿está casado?
Perdí a mi madre a los 16 años, y le prometí estudiar. Poco después me fui a Caracas con una tía, y recuerdo haber pasado momentos muy duros, limpiando vidrios y haciendo mantenimiento para ganar dinero. Lloraba mucho, me preguntaba por qué me pasaba eso, pero un día, pasando por una calle tuve una visión de un ejecutivo en un mural y me prometí ser así. Trabajé mi mente emocionalmente, enfocándome en el estudio. Mi padre también falleció. Tengo mis hermanos y sobrinos, todos se fueron a los Estados Unidos. Yo decidí quedarme a pesar de tener todo listo para irme, porque lo mío es el escritorio, dirigir y dar clases. Vivo con mi pareja. Soy homosexual y ese es un desafío que también he asumido en la vida; es importante buscar la inclusión, ser querido, y romper esos esquemas.
¿Qué papel ha jugado su familia en su desarrollo profesional?
Siempre me han apoyado, aunque al comienzo se burlaban porque yo era muy fiestero, pero siempre llegaba a la universidad. Los sábados iba a ver las maestrías incluso después de amanecer de fiesta. Me decían que no iba a llegar a la meta, y eso me marcó para demostrar que sí podía. Logré todas mis metas propuestas, y eso fue muy importante.
Sin embargo, mi familia a veces me decía, para que vas a seguir estudiando, no vale la pena tantos estudios. Me recuerdo que se burlaban mucho. Efectivamente porque yo era una persona que a pesar de que siempre estaba en las rumbas, por decirlo así, efectivamente yo llegaba a la universidad y cumplía.
¿Hay alguna tradición familiar que lo haya marcado en su forma de trabajar o de enseñar? ¿O tradiciones familiares que se mantengan aún vigentes?
Las tradiciones familiares, aunque lamentablemente ya no podemos vivirlas de la misma manera porque todos se han ido del país, son muy significativas. Me marcó mucho la reunión de toda la familia en diciembre; éramos más de cincuenta primos. Ese recuerdo de la unión familiar es algo que mantengo en la memoria, aunque ya no en el disfrute físico.
¿Algo en específico, alguna enseñanza de algún familiar que esté o ya no esté, que usted todavía mantenga algún lema, algún aprendizaje?
Los valores que mantengo son la lealtad, la humildad y la solidaridad, enseñados por mi hermana mayor y mi madre. Yo soy eso; me considero una persona demasiado humilde.
¿Usted es el menor de los hermanos?
Soy el menor de cuatro hermanos de mi madre, pero mi padre tuvo otros hijos. Fui el que siempre se mantuvo en la vida de mi padre. El fallecimiento de mi madre y la necesidad de mi padre de rehacer su vida fue un proceso duro cuando éramos jóvenes, pero al madurar se comprende que una persona debe continuar.
Comentó que es una persona que le gustaba mucho salir y además sabemos que es apasionado del rock. ¿A eso se deben los diversos tatuajes que tiene?
Sí, soy rockero, me encanta. Estoy tatuado completamente (brazos, torso, espalda). Recuerdo cuando me hice el primer tatuaje y empecé a dar clases, y luego cuando llegué al gremio de contadores; causó un gran impacto. Yo siempre les decía: «Este es mi tatuaje, pero en mi mente están todos los saberes profesionales y académicos». Mi cuerpo es mi lienzo, pero mi mente es mi herramienta. Ya solo me falta tatuarme las piernas.
¿Qué actividades disfruta fuera del ámbito laboral y académico?
Disfruto mucho de la naturaleza y el deporte. Me gusta nadar y hacer excursionismo. Los fines de semana salgo con mi pareja y mis tres perritos de raza Husky para despejarme. También me gusta viajar a lugares como La Puerta y Margarita cuando necesito ir un poco más lejos.
¿Algún docente en específico que recuerde de su época de estudiante?
Recuerdo a muchos que marcaron mi vida de estudiante: Soraya Díaz, Reyna Naveda, Romer Álvarez, Jesús Aranaga (que ya no está con nosotros) y Harold Zavala. A pesar de que en su momento me quejaba de la dificultad, hoy les agradezco esa exigencia porque su enseñanza fue clave.
¿Algún libro, autor o conferencia que haya influido profundamente en su visión profesional o personal?
Sí, el tema del comportamiento organizacional visto desde el tercer género dentro de las organizaciones privadas. Lo he estudiado durante años. Me proyecté a investigar la conducta de las personas homosexuales en las organizaciones, porque viví la circunstancia de ser despedido de una empresa por ser gay. Me marcó enormemente. Yo enseño a mi equipo (más de la mitad son homosexuales) que el respeto, el profesionalismo y la ética tienen que prevalecer sobre la vida privada. Les inculco que no se puede perder la conducta que debe tener un líder dentro de la empresa.
¿Cuál es su lema de vida?
Mi lema de vida es continuar con la humildad y la solidaridad con quien esté a mi lado.
¿Cuál es el valor que más lo identifica?
El valor el coraje y el respeto. La moral es lo que más me identifica.
¿Cómo visualiza el futuro de la profesión contable en Venezuela?
Si seguimos por el camino que vamos, con estos cambios económicos constantes, nos mantendremos en un equilibrio. Estos escenarios nos han enseñado a incursionar más allá de lo habitual. Nos enseñan sobre presupuestos y a correr para cambiar precios y costos constantemente. Esto es algo que nos diferencia de otros países. Por eso, los profesionales venezolanos somos tan absorbidos en el exterior: sabemos cómo interactuar y solucionar estos escenarios de cambio.
¿Qué cambios considera urgentes en la formación de los nuevos contadores públicos?
Un cambio urgente sería el estilo de algunos profesores con los exámenes y la forma de evaluar. He visto estudiantes que raspan una materia tres veces con el mismo profesor y no pueden cursarla en otro horario. Esa conducta debe cambiar. A mí me contratan en la universidad para enseñar de forma colaborativa a los participantes. El proceso de enseñanza debe ser una guía, no un obstáculo.
¿Qué mensaje le daría a los jóvenes que están iniciando en el mundo tributario aduanero o en la contaduría pública?
Que no se detengan, que continúen. Yo sembré y tengo años recogiendo frutos. Esto ha sido una evolución enorme como persona y profesional. No se queden solo con la Contaduría, sigan estudiando. Revisen los pensum y experimenten. Cuando me gradué de Magíster en Gerencia Tributaria de URBE, se me abrieron todas las puertas. Fui consultado por el SENIAT y por gremios de todo el país por mi análisis del escenario tributario. Les digo: aprovechen todas esas ideas, porque lo van a lograr. Yo lo logré, y por qué no lo van a lograr los que vienen detrás.
Rafael, si tuvieras que decirle algo a tu yo de 16 años que estaba en Plaza Venezuela limpiando vidrios, ¿qué le dirías? ¿Cambiarías algo en los años sucesivos, en el transcurso de tu vida?
No cambiaría nada. Esa etapa fue mi enseñanza. Duré seis meses recorriendo Plaza Venezuela con un tobo. No fue fácil. Después de que mi madre murió, mi tía me llevó a Caracas, y con solo 16 años tuve que salir a la calle a trabajar. No podía graduarme de bachiller y tenía el temor de no llevar comida a la casa. Después de ese tiempo, tuve la visión de la valla de publicidad y me proyecté: «Yo voy a ser un gerente».
Le diría: «Hay que continuar. Ese sueño sí se va a cumplir.»
Nunca tuve carro; caminaba y me montaba en las rutas. A veces no tenía para los pasajes, así que vendía bolígrafos, lápices y bombones en URBE para pagar mi mensualidad. Incluso vendía pastelitos y exámenes a los muchachos. No tenía pena. Yo decía: «En algún momento yo voy a llegar hasta donde yo quiero llegar». Y así fui rompiendo el estereotipo. La recompensa es grande.
Rafael Gómez no solo destaca por su excelencia profesional, sino por la resiliencia que ha demostrado frente a las adversidades. enfrentando la vida lejos de su familia mientras trabajaba su determinación lo llevó a prometerse alcanzar el éxito y construir su camino en el mundo profesional y académico.
A pesar de que todos sus hermanos y sobrinos emigraron a Estados Unidos, él decidió quedarse en Venezuela, fiel a su vocación de estar detrás del escritorio, dirigir y enseñar.
Su historia es un ejemplo de perseverancia, disciplina y compromiso, demostrando que con enfoque y resiliencia es posible transformar los desafíos en logros que inspiran a otros.