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Francisco José Guerrero Vargas nació en Maracaibo el 30 de noviembre de 1940. A sus 85 años, su nombre es sinónimo de institucionalidad y rigor académico en el estado Zulia. Proveniente de una familia de intelectuales, hijo de un reconocido cronista e historiador y nieto de un polifacético médico y músico, Francisco heredó la curiosidad intelectual que lo llevaría a convertirse en un referente de la Contaduría Pública en Venezuela.

Su camino profesional comenzó en 1963 al ingresar a la Universidad del Zulia (LUZ). Aunque inició estudios en Economía, fue la Contabilidad la que capturó su vocación, graduándose como Contador Público en 1969 (CPC 102) y, posteriormente, como Administrador en 1972. Su sed de conocimiento no se detuvo allí: décadas después, consolidó su formación con una Maestría en Gerencia Tributaria (2004), un Doctorado en Ciencias Gerenciales (2006) y un Postdoctorado en 2009, demostrando que el aprendizaje es un compromiso de vida.

La trayectoria laboral del Dr. Guerrero Vargas es un testimonio de estabilidad y liderazgo. Dedicó 35 años de su vida a la empresa Energía Eléctrica de Venezuela (Enelven), donde escaló posiciones hasta desempeñarse como Gerente de Contabilidad, Finanzas, Servicios Generales y, finalmente, como responsable de la Gestión Fiscal. En esta emblemática empresa, vivió la transición de capitales internacionales y dejó un legado de transparencia y ética, reafirmando el rol del contador como garante de la confianza financiera.

Tras su jubilación de la industria, inició una prolífica etapa de 27 años en la Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín (URBE). Allí no solo fue docente, sino también mentor y líder administrativo, ocupando cargos como Coordinador de Postgrado, Vicerrector Administrativo y Director del Centro de Investigaciones Administrativas y Gerenciales (CIGAC). Su pasión por la investigación lo llevó a editar la revista científica CIGAC, elevando el debate contable al nivel internacional.

En el plano personal, Francisco ha construido una familia sólida basada en la fe y el ejemplo. Casado desde hace 55 años con María Govea, a quien define como su apoyo fundamental y brújula, es padre de cuatro profesionales universitarios y abuelo de cinco nietos. Para él, el equilibrio entre el éxito laboral y la felicidad familiar reside en el compromiso y la presencia de Dios en cada acción cotidiana.

Hoy, desde el retiro activo, continúa investigando y redactando la biografía de su padre, mientras disfruta de la cocina y el tiempo con los suyos. Su visión del futuro de la profesión es clara: aunque la Inteligencia Artificial transforme la operatividad, la ética y el juicio profesional del contador seguirán siendo pilares estratégicos insustituibles. Francisco José Guerrero Vargas es, en definitiva, un modelo de integridad que sigue soñando con el fortalecimiento del gremio, impulsando propuestas como la Academia de Ciencias Contables del Estado Zulia.

Dr. Guerrero, ¿qué lo motivó a elegir la Contaduría Pública en una familia de intelectuales y médicos?

No fue una decisión sencilla. Al salir del bachillerato inicié en Economía, pero tras cursar Contabilidad I, descubrí mi verdadera vocación y me cambié a Contaduría Pública en LUZ. En mi familia no había contadores: mi padre era el reconocido escritor e historiador Fernando Guerrero Matheus (Cronista de Maracaibo), y mi abuelo un médico egresado de LUZ en 1901. Sin embargo, el turno nocturno me permitió trabajar como pasante y empleado fijo, identificándome profundamente con la carrera. Hoy, tras una formación académica extensa, me siento orgulloso y comprometido con esta profesión que me ha permitido un desarrollo integral.

¿Cuáles son los valores que considera innegociables para un contador?

Nuestra Ley del Ejercicio de 1973 y el Código de Ética son mis guías. Los valores fundamentales son: integridad, objetividad, independencia, confidencialidad, responsabilidad y secreto profesional. El contador debe ser garante de la transparencia; nosotros damos Fe Pública, y eso requiere una actualización permanente y un respeto absoluto a la normativa legal.

Usted dedicó 35 años a ENELVEN, una de las empresas más icónicas del país. ¿Cómo describe esa etapa?

Fue mi mayor legado como contador. Ingresé cuando la accionista era Canadian Power y me retiré tras haber desempeñado cargos de Gerente de Contabilidad, Finanzas, Servicios Generales y, finalmente, Gerente Responsable de la Gestión Fiscal. Fueron tres décadas y media asegurando la transparencia financiera de una organización vital para el estado. Mi norte siempre fue la honestidad y la entrega absoluta a los objetivos organizacionales.

Tras su retiro de la industria, ¿cómo fue su transición al ámbito universitario en la URBE?

Al jubilarme de ENELVEN, me dediqué a mi vocación docente. En URBE (donde estuve 27 años) no solo fui profesor de pregrado en Ética y Sistemas Tributarios, sino que ocupé cargos de alta dirección: Coordinador de Maestría, Vicerrector Administrativo y Director del Centro de Investigaciones Administrativas y Gerenciales (CIGAC). Mi meta fue transformar la contabilidad de una función operativa a un pilar estratégico a través de la investigación científica.

¿Cómo ve la evolución de la contaduría frente a herramientas como la Inteligencia Artificial?

La historia de la contabilidad ha pasado desde el trueque hasta la era digital. La IA es una herramienta poderosa que facilitará la operatividad, pero lo ético y la responsabilidad humana no pueden desaparecer. La contabilidad dejará de ser rutinaria para convertirse en un pilar estratégico de decisiones. El contador del futuro debe ser un modelo de rectitud y capacidad analítica frente a mercados cambiantes.

Con 55 años de matrimonio con la Sra. María Govea, ¿qué papel ha jugado ella en su éxito?

«Como han pasado los años…», como dice la canción. María es el eje fundamental de mi vida. Dios nos unió y ella ha sido mi apoyo, mi consejera y mi confidente. Ante cualquier duda profesional o personal, siempre busqué su opinión sincera. Formar una familia con cuatro hijos profesionales (Francisco, Elizabeth, Fabiola y Thomas) y cinco nietos es nuestro mayor triunfo.

¿Cómo disfruta su vida actualmente en esta etapa de retiro activo?

Me mantengo muy ocupado. Disfruto profundamente de mis nietos, pero también sigo investigando; tengo siete artículos científicos terminados. Además, dedico tiempo a la cocina, que me distrae mucho, y estoy terminando la biografía de mi padre junto a mi hermana. Aunque actualmente paso tiempo en Estados Unidos con mis hijos, sigo conectado con mi gremio. La felicidad para mí es este bienestar: ver el éxito de mis hijos y ser aceptado por mis colegas y exalumnos.

¿Qué consejo le deja a los jóvenes que hoy se inscriben en el Colegio de Contadores?

Que entiendan que han elegido una profesión de retos. Sean modelos de profesionales rectos, independientes y responsables. El primer compromiso es con uno mismo, porque somos garantes de la realidad financiera de la sociedad. No vean la contabilidad como una tarea repetitiva, sino como una responsabilidad moral con el colectivo. Sigo firme con mi propuesta a la Directiva: la creación de la Academia de Ciencias Contables del Estado Zulia y la instauración oficial del Día del Contador Público Zuliano.