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Francisco Boyer nació el 20 de marzo de 1974 y actualmente tiene 51 años. Se formó como contador público en la Universidad Rafael Belloso Chacín (URBE), donde egresó en la promoción del año 2003-2004. Desde entonces, su trayectoria profesional ha estado marcada por la constancia, la disciplina y la búsqueda de superación.

Casado desde hace 21 años, ha formado una familia sólida junto a su esposa, con quien comparte dos hijos que representan su mayor orgullo: un joven de 18 años, estudiante de Ingeniería Eléctrica, y una niña de 13 años que cursa bachillerato.

 

Sus primeros pasos en el mundo profesional los dio de la mano del reconocido contador Armando León, con quien trabajó en la firma León Mendoza y Asociados, donde adquirió experiencia en el área de auditoría. Posteriormente, ingresó a Empresas Polar, donde permaneció durante 12 años en la división comercial de PepsiCola en la región occidente del país.

Allí, en el área de contraloría y logística, se consolidó como gerente y fortaleció una visión empresarial que más tarde lo impulsaría a emprender su propio camino.


En 2010, motivado por su espíritu independiente y con la convicción de alcanzar lo que él denomina sus “aspiraciones”, fundó Boyer León y Asociados, una firma contable que inició como un proyecto pequeño, compaginado en sus inicios con su trabajo en Polar. Sin embargo, en 2015 tomó una de las decisiones más trascendentales de su vida: renunciar a la estabilidad de una de las empresas más sólidas del país para dedicarse de lleno a su firma. Con el respaldo de su familia, apostó por un sueño que, con esfuerzo y dedicación, se convirtió en realidad.

 

Hoy, a casi 16 años de su fundación, Boyer León y Asociados cuenta con un equipo de 20 profesionales y se ha consolidado como una firma de referencia en el ámbito de la contaduría y la auditoría. 

¿Por qué decidió estudiar contaduría pública? ¿Siempre soñó con ser contador o fue algo que llegó de manera fortuita?

Decidí estudiar contaduría de forma fortuita. Después de graduarme de bachiller, me dediqué al comercio y a diversos negocios, pensando que lo sabía todo. Un día, un amigo, Rafael Morillo, me dijo que en la firma de contadores donde él trabajaba, León Mendoza y Asociados, estaban buscando personal para un proyecto con Chevron.

El trabajo era sencillo, y aunque no era profesional, me contrataron. Mi amigo me advirtió que para quedarme debía ser estudiante de contaduría, así que me inscribí en URBE. Descubrí que la carrera se me hacía muy fácil, ya que mi experiencia en el comercio me ayudó a entender los conceptos contables de forma natural. Toda mi carrera la estudié de noche mientras trabajaba en la firma, un sacrificio que me permitió graduarme con cinco años de experiencia laboral.  

¿Qué lo motivó a establecer su propia firma de contadores?

Tengo una firma de contadores llamada Boyer León y Asociados, que está próxima a cumplir 16 años. Mi motivación para crearla vino de mi experiencia profesional. Comencé mi carrera en la firma León Mendoza y Asociados y luego trabajé por 12 años en Empresas Polar, donde me desempeñé en el área de Contraloría y me formé como gerente. Mientras estaba en Polar, mis conocidos empezaron a solicitar mis servicios, así que en 2010 inicié una pequeña firma unipersonal con dos colaboradores, como un proyecto alterno.

Mi principal aspiración siempre fue ser mi propio jefe. A pesar de la buena posición que tenía en Polar, en 2015 tomé la decisión trascendental de renunciar para dedicarme por completo a mi firma, que en ese momento era muy pequeña. Iniciamos ofreciendo servicios de contabilidad y auditoría.

El crecimiento de la firma fue impulsado por la crisis eléctrica de 2019. Esta situación nos obligó a buscar un software en la nube para estandarizar nuestros procesos y ser más eficientes. Así descubrimos y adoptamos Odoo, un sistema de origen europeo. Al ver el potencial de esta herramienta, decidimos diversificar nuestros servicios para ofrecer su implementación a otros clientes, lo que marcó un antes y un después para la firma.

¿Ustedes son representantes de ese software solo en Venezuela? 

Somos partners de Odoo para Latinoamérica. Inicialmente adquirimos el software para uso interno, pero al darnos cuenta de su potencial, realizamos las certificaciones necesarias para ofrecer su implementación a nuestros clientes. Esta diversificación, que comenzó en diciembre de 2019, fue una oportunidad que surgió directamente de la crisis eléctrica. A pesar de los años difíciles que se han vivido, la firma ha logrado crecer, y atribuyo este éxito a mi fe, ya que soy católico practicante.

¿Cómo se diferencia su firma de otras firmas en el mercado? 

Siempre me he enfocado en la diferenciación como un valor agregado. Inicialmente, nos distinguimos porque nuestros clientes en el área contable reciben una facturación única que incluye todos los servicios, sin cargos adicionales. Mantenemos esta política de transparencia hasta hoy.

Con la incursión en la tecnología, ahora también nos diferenciamos en el área tecnológica. Aunque hay muchos partners de Odoo en Venezuela, somos el único con oficina en Maracaibo. Además, al ser contador, abordo los proyectos de implementación con una visión sistémica, entendiendo los procesos contables, el control interno y el cumplimiento fiscal, lo que nos da una ventaja sobre otros partners tecnológicos.

¿Qué consejo puede darle a los estudiantes de Contaduría Pública?

Que recuerden que no sólo es obtener un título, sino que deben tener un verdadero deseo de aprender. A los pasantes de contaduría siempre les pregunto por la clasificación de cuentas. Me he dado cuenta de que, si bien esta es una base fundamental, muchos estudiantes en su último semestre no la dominan, lo que considero un problema grave. Por eso, a mis muchachos intento transmitir lo que para mí es la fórmula del éxito: Habilidad + Conocimiento x Actitud. La habilidad y el conocimiento suman, pero la actitud es el factor que multiplica y, sin ella, es imposible prosperar.

¿Cómo ve la transformación digital en el área contable y qué papel juega su firma en ese aspecto?

Veo la transformación digital como una realidad del 100%. La tecnología llegó para quedarse, y el concepto de paperless se ha vuelto una necesidad para todos los negocios.

Mi firma juega un papel crucial en esto. Tras la publicación de las providencias sobre sistemas homologados, vivimos el proceso de homologación de nuestra versión de Odoo y trabajamos de la mano con el SENIAT. Me di cuenta de que este es solo el primer paso hacia la factura electrónica, una realidad que en países como Colombia y México ya tiene años. La digitalización es el futuro, y en Colombia ya entró en vigencia la contabilidad digital.

Sin embargo, el mayor obstáculo que enfrentamos es la cultura. Desde 2019, hemos notado que muchos clientes ni siquiera manejan un presupuesto destinado a la tecnología. Las empresas deben entender que necesitan invertir en ella para no quedarse atrás en el mercado.

¿Cree usted que actualmente el gremio responde a las necesidades de los profesionales del área contable? 

Desde afuera, creo que se puede hacer más. Ha habido intentos fallidos para que se abran cursos para los jóvenes profesionales, ya que a menudo no se logra el quórum necesario. Considero que este es un punto importante donde el gremio podría mejorar y ofrecer más herramientas a los muchachos, una necesidad que he vivido en carne propia con mis colaboradores. Sin embargo, también entiendo que realmente este es el gremio más activo por lo menos, de Maracaibo. 

¿Qué disfruta hacer Francisco Boyer en su tiempo libre?

Disfruto pasar tiempo con mi familia, algo que considero sagrado. Mi esposa y yo somos «mamá y papá gallina». Solemos ir al cine y a comer juntos. Tenemos la costumbre de salir solos cada jueves desde hace 10 años. Asistir a misa los domingos no es negociable en mi casa, es una regla para mis hijos, incluso para el mayor.

¿Qué valores le inculca a sus hijos?

Intentamos inculcarles valores como el respeto y la honestidad, pero también les enseñamos a identificar los antivalores que ven en la música o la televisión. Por ejemplo, a mi hija de 13 años no le permito tener TikTok, ya que no me parece una red social adecuada para su edad.

¿Hay normas firmes, estrictas en su casa? ¿Puede mencionar algunas?

Sí, hay normas firmes. No se usan aparatos electrónicos en la mesa y somos muy estrictos con la disciplina. Por ejemplo, aunque mi hijo de 18 años ya tiene carro, solo lo usa para ir a la universidad y no para salir con amigos. Además, siempre lo voy a buscar cuando sale de fiesta, sin importar la hora. También me aseguro de que mantenga el compromiso de tener buenas notas, como siempre lo ha hecho.

¿Su esposa, cómo lo apoya en el manejo de su firma? ¿En las situaciones que se presentan con la profesión?

Mira, mi esposa es primordial. Es una ayuda fundamental. Yo solamente hablo de dinero con ella, con nadie más. Nadie más sabe cuánto yo gano, cuáles son mis ingresos y mis gastos. Ella es la única que lo sabe, y también mis decisiones. Todas las decisiones que tomo en la oficina de crecimiento, de inversiones, de todo, todo eso lo consulto con ella. A veces me dice que no la escucho, pero la escucho al 100%. Y a pesar de que en algún momento no le diga que sí, al final termino haciendo lo que ella me dice porque sé que tiene una visión que me complementa. Nosotros nos complementamos muy bien. Ella también tiene su bufete de abogados, así que sabe lo que es liderar equipos. De hecho, los contratos de mis colaboradores y toda la parte laboral la llevan ellos. Su bufete le presta servicio a mi firma, y no es ad honorem, porque el trabajo es trabajo.

¿Hay alguna lección de su vida familiar que aplique en el ámbito profesional?

 

Yo creo que todas. Trato de llevar mi vida profesional como soy en mi vida personal. No soy otro cuando llego a la oficina, soy el mismo. En mi oficina no se alza la voz, se respeta y se habla con sinceridad. Tengo el récord de que, en los 16 años que tengo, no he despedido a nadie. Los que se han ido, lo han hecho porque encontraron mejores cosas o no se han sentido a gusto por alguna situación. Cuando un colaborador ha necesitado reforzar algo, siempre he buscado ayudarlo. Apuesto por la gente. Yo les digo a los muchachos que se equivoquen, porque yo me equivoqué mucho. Me gradué tarde en relación a mis contemporáneos porque primero quise ser comerciante. No me arrepiento porque soy el profesional que soy hoy, y no cambiaría nada de mi camino. Disfruté cada etapa: como director en León Mendoza, como contralor en Pepsi Cola, y estoy disfrutando mi etapa actual como director de mi firma.

¿Qué significa para usted el éxito, tanto en lo profesional como en lo personal?

Profesionalmente, el éxito es pararse todos los días con ganas de hacer algo nuevo. Por ejemplo, pasé toda la semana pasada haciendo los exámenes de mi hijo, que va a ser operado de la vista, y lo he disfrutado. Me he tenido que retirar de la oficina, pero pasar tiempo con él, haciendo sus exámenes y viendo que todos sus valores están bien, que es un joven sano… la satisfacción que uno recibe como padre de que tu hijo está bien es el mayor éxito. Los hijos no son nuestros, solo los acompañamos mientras están en casa, pero el éxito es que se vayan con una buena maleta, una buena caja de herramientas para la vida.

¿Algún legado que le gustaría dejar en el ámbito profesional o personal?

En lo profesional, tengo la dicha de que me lo dicen constantemente, me reconocen. Me gustaría que el día de mañana, cuando los muchachos se vayan, digan: «Yo aprendí esto con mi jefe Francisco». Siento que mi legado es darle a la gente las herramientas que necesitan para convertirse en profesionales. En lo familiar, mi legado es el amor. Que mis hijos sepan darle amor a sus hijos y a su familia, así como mi esposa y yo hemos intentado hacerlo. No hay padres perfectos, nos equivocamos, pero siempre intentamos dar lo mejor.

¿Hay algún sueño? ¿Alguna meta? Bien sea personal o profesional, que todavía falte por alcanzar, por cumplir.

Mi mayor sueño es ver a todos regresar a Venezuela. Soy el único que se encuentra acá de toda mi familia. Mis hermanos, mis primos, mis tías… todos están afuera. Todos los días en mis oraciones menciono a Venezuela y a mi familia. 

Francisco Boyer se reconoce como un hombre agradecido con cada etapa de su trayectoria, tanto en el sector privado como en su propia empresa, pero, sobre todo, como un profesional que ha sabido mantenerse fiel a sus aspiraciones de crecimiento y liderazgo, transmitiendo a las nuevas generaciones la importancia de creer y trabajar por los propios sueños.

En cada etapa de su vida, ha demostrado que la disciplina, el compromiso y la visión de futuro son la clave para alcanzar grandes metas. Su historia demuestra cómo los sueños, cuando se acompañan de esfuerzo y perseverancia, pueden transformarse en realidades sólidas para cualquiera que trabaje por ellos.